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sábado, 26 de octubre de 2013

Sopa de cebolla

Ingredientes: 
300 gramos de cebollas peladas cortadas en rodajitas o medias lunas.
- un poco de mantequilla
- caldo de pollo
- vino blanco
- sal y algo de pimienta
- pan
- emmenthal rallado

Yo la hago primero en una cazuela a la lumbre y luego la gratino en cuentos de barro individuales que vayan al horno. Pero se puede hacer en una cazuela honda de barro y servir con cucharón en platos soperos.

Se rehoga la cebolla en mantequilla hasta que se dore.
Se añade el caldo de pollo hasta que está muy tierna.
Se le añade vino blanco.
Además de sal, se puede poner algo de pimienta molida si quieres.
En lo que vayas a meter al horno, cuencos individuales o cazuela grande, vas poniendo capas de rebanadas finas de pan frito alternadas con capas de emmenthal rallado. Hasta una altura prudencial.
Luego echas el caldo con la cebolla, cubres de queso rallado y gratinas.

Se sirve echando bombas.

Receta de María  Teresa Gallego

martes, 22 de octubre de 2013

Receta para Erasmus: risotto de setas

El risotto de setas es un plan de emergencia bastante cómodo: sólo hay que tener arroz en casa y una bolsita de setas desecadas (también se puede salir al bosque a buscarlas, pero resulta más latoso y arriesgado: no olvidéis lo que decía Groucho Marx, todas las setas son comestibles, pero algunas sólo se comen una vez), una cebolla... y poco más.

  • 200 g arroz para risotto (de los redondos, normalmente se llama "arborio")
  • 1/2 l de caldo (en pastillas,  en tetrabrik...)
  • unas cuantas setas (si son de las desecadas, hay que ponerlas en remojo antes). Normalmente se utiliza lo que los italianos llaman funghi porcini, los latinistas llaman boletus edulis y otros denominamos con el nombre catalán,  ceps
  • 1 cebolla
  • vasito de vino blanco
  • 75 g parmesano en polvo
  • sal, pimienta
  • 75 g mantequilla
  1. En una cazuela rehogamos la cebolla picada con mantequilla. 
  2. Cuando está transparente, echamos las setas (un poco escurridas). Dejamos que cuezan y evaporen el agua. 
  3. Con el fuego suave echamos el arroz y removemos. 
  4.  Incorporamos el vasito de vino blanco (la botella se deja cerca: la preparación es lenta y la cocinera puede amenizar la espera con algún vasito: eso sí, es preferible no llegar a esto: pavo ar biski)
  5. Vamos echando cucharones de caldo caliente poco a poco mientras removemos despacio con una cuchara de madera. Se puede aprovechar el agua de remojar las setas, si está limpia (algunas veces las setas desecadas dejan residuos inclasificables).
  6. Cuece unos 20 minutos, pero está sujeto a variables misteriosas (fundamentalmente, el tipo de arroz). 
  7.  Cuando esté listo, echamos el queso parmesano rallado, un poco de mantequilla y removemos. 

martes, 4 de junio de 2013

Harira

Durante la cena del alcuzcuz les dije a Carmen y a Maite que colgaría esta receta, así que aquí está. La saqué de unos apuntes de mi padre, quizá de la época en la que vivió en Tetuán (de 1945 a 1949). A mí me gusta mucho y me recuerda al viaje que hice con mi padre en 1999 (a pesar de que apretaba el calor, comía esta sopa a diario). En Marruecos se suele tomar para romper el ayuno durante las noches de ramadán. Es muy fácil y sale riquísima. Ahí va:

Ingredientes:
-dos tomates rallados
-una cebolla picada
-un manojo de cilantro picado
-un manojo de perejil picado
-una rama de apio cortada en dados
-dos cucharadas de mantequilla
-dos cucharadas de harina
-dos litros de agua
-sal
-media cucharada de pimienta molida
-100 gramos de garbanzos (en remojo desde la víspera)
-100 gramos de lentejas (en remojo una hora antes)
-100 gramos de fideos gruesos
-media cucharada de jengibre molido

1. Se ponen a hervir todos los ingredientes excepto la harina y los fideos durante 45 minutos (si no es suficiente, se amplía la cocción a una hora).

2. Se diluye la harina en agua fría y se añade lentamente mientras se remueve la sopa. Esto hará que espese.

3. Se añaden los fideos y se deja cocer otros diez minutos.

Hasta aquí la receta básica (vegetariana).

Existen variantes. Aquí ofrezco dos posibilidades que, por supuesto, se pueden combinar. Si, por ejemplo, se quiere añadir carne, se puede poner ternera o cordero en dados y añadir al principio de la cocción. Otra posibilidad es añadir lentamente un huevo batido mientras se remueve para que quede como hilos.

miércoles, 13 de junio de 2012

Disfruta de la remolacha

    Este invierno, y por recomendación de Isabel, gran traductora del alemán, me apunté a  Disfruta y Verdura.
    Desde entonces, todos los martes recibimos en casa una caja llena de ricas sorpresas que nos permiten comer buena fruta y verdura y, además, nos "obliga" a mantener un buen ritmo de consumo de alimentos sanos.
      La sorpresa de la semana pasada fue un manojo de remolachas: mi hija Elena miró aquello con cara de pasmo, sin saber lo que era y sin ningunas ganas de comérselo. Pero eso es lo que tiene ser un lletraferit (en su caso, letraherida): en cuanto leyó en la hojita explicativa adjunta que con la remolacha podíamos preparar borscht, le cambió la cara: había leído tanto sobre el borscht en distintas novelas que la reticencia desapareció de golpe.

Y esta es la receta que llegaba con la caja y que resultó de-li-cio-sa:
4 remolachas
1 puerro
1 zanahoria
1 cebolla
1 litro de caldo (el socorrido caldo Aneto que está siempre en la despensa)
mantequilla
1 cucharada azúcar moreno
1 cucharada de vinagre
sal
pimienta
crema agria (o crema de leche normal en su defecto).

Preparación: lavar, pelar y picar las verduras bien finas. Rehogarlas en una cazuela con mantequilla durante diez minutos, removiendo para que no se peguen. Añadir sal, pimienta y azúcar, dejar que se haga unos minutos más. Incorporar el caldo y el vinagre y dejar que hierva unos 15 minutos.
Retirar del fuego y pasar por la batidora hasta obtener una crema.
Añadir un vaso de crema agria y cocer un minuto a fuego suave, removiendo, y dejar reposar unas horas.
Se puede tomar caliente o tibia.

Como no teníamos crema agria pusimos queso Philadelphia (sí, ya sé, eso es como la hiedra para el mal arquitecto:  un recurso socorrido que desvirtúa lo auténtico y disimula defectos, pero es que no sabía dónde encontrar la dichosa crema agria).
Ganó muchísimo con el reposo, estaba mucho mejor a las pocas horas.
Supongo que, como pasa tantas veces, se parecerá poco a la receta auténtica y original, pero aseguro que estaba riquísima.