Mostrando entradas con la etiqueta emmenthal. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta emmenthal. Mostrar todas las entradas

jueves, 12 de diciembre de 2013

Cake aux olives

Ahí va una receta que que me enseñaron cuando vivía en Francia de Erasmus y que es facilísima. Después de una buena tira de años sin hacerla, me entraron ganas de comer cake aux olives el otro día y tuve que buscar la receta. Encontré una que se parece mucho a la que hacía yo entonces (pongo el vídeo en este enlace, por si alguien quiere ver el proceso).

Necesitamos:
-250g de harina
-un sobre de levadura
-4 huevos
-50g de aceite de oliva
-1 vaso de vino blanco seco
-200g de aceitunas deshuesadas (a mí me gusta combinar negras y verdes)
-200g de taquitos de jamón cocido o de bacon
100g de queso rallado (emmenthal o gruyère, del que pilléis en el súper)
-sal y pimienta
-aceite de oliva o mantequilla

Lo primero que hacemos es mezclar la harina con la levadura.
Después añadimos los huevos, el aceite y el vino. Lo mezclamos hasta que la masa quede homogénea con un cucharón o con unas varillas (la masa es bastante pegajosa, cuidadito con meter los dedos).
Añadimos las aceitunas (yo las pongo cortadas en rodajas), el jamón / bacon y el queso. Añadimos un poco de sal (no hace falta mucha, que las aceitunas y el jamón ya aportan lo suyo) y pimienta al gusto. Mezclamos bien.
Ponemos la mezcla en un molde previamente untado con mantequilla o aceite de oliva. Los mejores son los moldes alargados para hacer bizcocho. Introducimos el molde en el horno a 180 grados durante 45 minutos.

El cake admite variantes: podemos sustituir el jamón por salmón ahumado, o las aceitunas por trozos de calabacín, o incluso champiñones. También podemos ponerle alguna hierba (a mí me gusta con un poco de estragón seco o con hierbas provenzales).

lunes, 16 de abril de 2012

El chino de la esquina, III: Cuando eso del pan y cebolla no basta

Sección de recetas de María Teresa Gallego: 


Sólo te quedan pan duro y tres cebollas y tú pareja opina que el famoso dicho es literatura sin más.
Baja al chino de la esquina cruzando los dedos para que el queso rallado que tenga no sea de ese hecho con los quesitos que se les han quedado duros los de la fábrica de quesitos en porciones. Si no es emmenthal, que es lo suyo, al menos que sea de hebra gruesa. No será lo mismo, pero un día es un día. Compra también mantequilla y una caja de caldo de pollo.
Corta las cebollas en rodajas y dóralas en la mantequilla hasta que estén muy tiernas. Añade treinta gramos de harina y revuelve.
Fríe el pan duro cortado en rebanadas finas y grandes. O tuéstalas. Puede valer pan de molde muy tostado. Añade un poco de caldo y deja cocer diez minutos a fuego lento.
En una fuente honda que vaya al horno pon capas alternas de pan, cebolla y queso rallado. La primera de pan y la última de cebolla. Añade más caldo. Que no quede demasiado caldoso, pero tampoco muy seco. Un ten con ten entre lo mítico y lo real. Añade una última capa de queso y gratina al horno.