Cuando era pequeña, la cuestión
de los modales en la mesa era siempre un buen pretexto para que las hermanas
mayores (dos) no nos dejaran tranquilas a las pequeñas (otras dos): que si cierra
la boca, que si no hagas ruido, que si no cantes en la mesa, que no bailes en
la silla... Con todo, la máxima autoridad, después de mi madre, claro, era un
tal Carreño. Personaje mítico en mi familia, pero desconocido en otras (que, a
pesar de todo, supongo que no cantaban en la mesa ni bailaban en la silla con
la boca llena).
El tal Carreño era, en realidad,
un libro que había venido de Cuba con la familia. Según contaba mi madre, una
mujer llamada Leocadia, que cuidó a mi
abuela y a sus diecisiete hermanos (o, por lo menos, a un buen puñado), se
sentaba a la mesa con los niños y les leía los pasajes pertinentes. Leocadia
era una antigua esclava, negra de color y muy inteligente, y, por lo que se ve,
tenía autoridad sobrada para reprender a los niños deseosos de asilvestrarse.
La cuestión es que tenía yo medio
olvidado el Carreño hasta que lo fui descubriendo en alguna lectura: "No
acabo de entender a los gringos, ¿no le parecen unos aniñados?-- dijo don
Fermín, con el mismo tono casual, casi displicente--. Medio salvajes, además.
Ponen los pies sobre la mesa, se quitan el saco donde estén. Y estos no son
unos cualquieras, sino gente bien, me imagino. A veces me dan ganas de
regalarles un libro de Carreño", dice Vargas Llosa en Conversación en la catedral.
Y es que resulta que el Carreño
sigue siendo autoridad en Hispanoamérica... y en mi casa. Cada vez que intento
explicar a mis hijas alguna norma de educación que especialmente absurda,
recurro a la autoridad del Carreño. Y con escasísimo éxito. Especialmente una
que dicta que no es elegante comer el postre con cuchara sino que, siempre que
la consistencia del dulce lo permita, deberá hacerse con el tenedor.
Y hete aquí que ahora se me
rebelan... cantando en la mesa una vieja canción con música de La Internacional:
“Arriba los de la cuchara,
abajo los del tenedor...”
Con lo que la elección de un simple cubierto se convierte en todo una declaración de principios...
¿Y el Carreño este lo venden en Amazon?
ResponderEliminarLo quiero. Me gustan los libros con autoridad.
SIIIIIIII
ResponderEliminarmira tú qué sorpresas:
http://www.amazon.com/Compendio-Manual-Urbanidad-Maneras-Spanish/dp/1167749804/ref=sr_1_2?s=books&ie=UTF8&qid=1362684855&sr=1-2&keywords=carre%C3%B1o