Remitido por María Teresa Gallego Urrutia:
Me proverbial engreímiento me mueve a pensar que quizá han echado los
lectores de menos mis apariciones por esta cocina para traductores.
Para quienes hayan cometido la descortesía de no notarlo, lo hago
constar aquí: andaba desaparecida.
Se debe ello a que un buen día, hace ya muchos más meses de lo que
querría acordarme, me dijo Valeria Ciompi, directora de Alianza
Editorial: Marqués, tomad Breda, o sea, mutatis mutandis: Traduce Los
miserables. Ahora que ya estoy a punto de poder decirle, dentro de unos
días: Señor, Breda está tomada, se me ha ocurrido que quizá les
resultara útil a colegas metidos en empresas eternas o casi que les
reseñara los platos únicos (únicos en el sentido de que era sólo un
plato para acabar antes, no de que fueran exquisiteces inimitables)con
que he abastecido la mesa familiar.
He aquí un plato que se ha comido en mi casa con asiduidad este
invierno: lombarda con morcilla.
-Se coge la cantidad de lombarda adecuada para el número de comensales
(sabido es que merma un tanto al cocer)y se pica.
-Yo la cuezo al vapor para que no se aguachine.
-Una vez cocida se pone en una cazuela con un chorro de aceite de oliva
y se le añade ajo picado muy menudo y pimentón dulce. Se rehoga y se
deja un ratito más a fuego muy bajo para que se ponga algo melosa. Se
le pueden añadir si se quiere unos piñones.
-Se pasan por una sartén con muy poco aceite unas morcillas de cebolla
ibéricas de las que venden para barbacoa.
-Una vez fuera de la sartén, se les quita la piel o tripa o como se le
quiera llamar. Las migas de morcilla resultantes se revuelven con la
lombarda.
-Se dice a voces desde la cocina: "¿Está puesta la mesa? Pues venga,
a comer, que tengo prisa".
Nota: Se puede acompañar el plato con unos cuscurritos de pan frito.
Claro que te echamos de menos, esto lo tenemos mu abandonaíllo.
ResponderEliminarTu receta se parece un poco al trinxat de La Cerdanya. Si encuentro una receta buena la subo.