lunes, 16 de abril de 2012
Cocinar a los clásicos
Investigamos todo el año para ser fieles a los guisos originales y para ofrecer un menú variado, donde los asados en horno de leña, el pan de espelta, centeno y trigo, o las salsas que acompañan a los platos son nuestra especialidad. Se conservan cientos de recetas romanas, sobre todo de Apicio, aunque también de Marcial, Columela, Plinio, Catón, Virgilio...
El menú degustación está compuesto por siete u ocho platos que se van comiendo sucesivamente. Es abundante, como se corresponde a un banquete romano, por lo que si queréis podéis seguir su costumbre y traer la servilleta de casa para luego llevar las sobras a vuestros esclavos.
http://www.aqualibera.com/instalaciones/restaurante.html
Enviado por Tina Parcero.
Sería cuestión de probarlo, aunque la verdad es que la receta del garum, que es la única que conozco, es un tanto disuasoria.
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Hola Tina, el garum era una salsa de pescado fermentado que no tiene nada que ver con pescado podrido, como piensa la mayoría de la gente. En realidad, por comparar, imagina que se ha dejado de hacer vino hace mil años y te describen cómo se hacía: que si se pisa con los pies, que si trasegarlo, etc., pensaríamos que es uva podrida y, sin embargo, es algo delicioso. El garum se fabricaba en todo el Mediterráneo y era una salsa que condimentaba cientos de recetas romanas (por lo menos las casas de los ricos, pues era un producto caro). Actualmente se hace algo parecido en la zona de Vietnam y Tailandia (se puede comprar por internet) y resulta un buen potenciador del sabor sin añadir sabor a pescado.
ResponderEliminarHola, Polieno. El comentario era mío, no de Tina. La verdad es que lo de pescado fermentado no parece tampoco muy tentador, pero tendré que probarlo.
ResponderEliminarLa verdad es que si supiéramos cómo se manipula (o podipula o pedipula, si es que se me entiende) lo que comemos a lo mejor tendríamos más reparos. Por cierto, me llama la atención que los grandes chefs, incluso los premiados como Elena Arzak, no se cortan delante de las cámaras para meter en la olla la cuchara que se han llevado a la boca. Ya sé que la frase dice otra cosa, pero habría que recordar que donde tengas la olla no metas... la cuchara sucia.
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