viernes, 20 de abril de 2012

Codex Romanoff, II: Del asesinato en la mesa


Si hay un asesinato planeado para la comida, entonces lo más decoroso es que el asesino tome asiento junto a aquel a quien aplicará su arte; y que se sitúe a la izquierda o a la derecha de esta persona dependerá del método del asesino, pues de esta forma no se interrumpirá tanto la conversación si la realización de este hecho se limita a una zona no muy grande. En verdad, la fama de Ambroglio Descarte, el principal asesino de mi señor Cesare Borgia, se debe en gran medida en su habilidad para realizar su tarea sin que lo advierta ninguno de los comensales y sin que , menos aun, sus acciones los importunen. Después de los sirvientes hayan retirado el cadáver y limpiado las manchas de sangre, de haberlas, es costumbre que el asesino también se retire de la mesa, pues su presencia en ocasiones puede perturbar la digestión de las personas que se encuentran sentadas a su lado; y en este punto un buen anfitrión tendrá siempre un nuevo invitado, que habrá esperado fuera, dispuesto a sentarse a la mesa en ese momento.


Remitido por María Teresa Gallego

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